domingo, 7 de febrero de 2010

Amazona


Cuando llegó la gente a asustarse por la lluvia que caía sobre Lima, una de esas noches partí con unos amigos por las calles aledañas a la universidad. Y después de tomar unas copas o tragos cada uno partió a su casa yo tome la ruta más cercana de Alfonso Ugarte y al llegar a la esquina me tope con Amazona. En mi bolsillo tenia cincuenta soles es decir para los gastos de los días sucesivos y el fragor que acompaña a los hombres bebidos y con los ojos casi nublados del bamboleo me acerque y dije,hola.


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