
A mis seudoamigos(P.N. Y O)
Un aspecto gigante e imprescindible dentro de la literatura, es la creación. Este asunto, es bastante serio, sin embargo cabe la pregunta si realmente nosotros creamos o simplemente recreamos. Una vez se le preguntó a Osvaldo Reinoso ¿es Ud. Escritor? Y él contestó con un rotundo no, soy un creador. ¿Qué quiso decir el veterano literato con estas palabras? Sin duda, el tema es bastante subjetivo y precisamente por ello lleva un grado de verdad. Nosotros entendemos este hecho por que el crear implica mucho más que narrar una anécdota como un cuento, o el contar hechos de nuestra vida como si fueran relevantes o ficcionales. Por ejemplo, si un seudonarrador ve en su contexto a una fémina (fuente de inspiración sea cual sea el objeto) y simplemente narra de la siguiente manera: era una chica con ojos tristes, de vestido simple, sus tacones sienas, etc. Se cae en la recreación simplona de un hecho, esto cualquier persona podría describirlo en sus ratos de ocio. El recrear engloba adornar situaciones comunes, darle vida a un acto usual y corriente. Entonces qué se puede entender por creación en el plano de las letras, cómo separar a una de la otra. Por un lado, debemos tener como dechados a los grandes narradores . En este punto traeremos al gran argentino Borges con títulos como “Las ruinas circulares” o “La lotería en babilonia”, entre otros temas que del mismo amanuense dan crédito de su libertad imaginativa, llegando a crear mundos del pasado sin certeza cargadas de una imaginación fantástica, a veces saliendo de lo lógico(cito al escritor C.E. Zavaleta).Otro grande de los creadores dentro de las líneas más locales es el gran Ribeyro con “Silvio en el rosedal” o “Fénix”, no podemos conjeturar que el autor peruano recreo a fénix pues el personaje principal era un miembro de la vida circense ,cuestión a la que Ribeyro, según nuestros datos no tuvo acceso directo. Abraham Valdelomar, es otro creador que no es arrastrado por la reproducción simplona o cotidiana de lo que es su derredor, muestra de ello son: “Hebaristo, el sauce que murió de amor”, “El circulo de la muerte”. Asimismo, no podemos descartar que muchas de las producciones en cuentos o en novelas estén basadas en la realidad y decir toda creación tiene una fuente pura de la imaginación, seria mentir, claros casos de ello “El vuelo de los cóndores” o “El caballero Carmelo” o novelas como, “La ciudad y los perros”. En otro plano, están los cuentos más sencillos pero con una dualidad en cuanto a su trama, como son las obras del finado Eugenio Buona, que nos transporta no a mundos ficticios, pero su temática es bastante sorprendente (personajes sin sexo al inicio de la narración), nos muestra personalidades que son fuera de contexto, propio de creadores y no de recreación que se puede hacer en cualquier cuaderno o en papel servilleta. En síntesis, los creadores y los que no lo son o trata de aparentarlo tienen mucho que trabajar o construir, hemos tratado de dar referencias de autores, mas no son determinantes si así lo decide el lector, todo con el único afán de mejorar nuestra literatura y no ser llevados a un abismo donde no hay trabajo, ni imaginación.

